Origen
Raíces que se remontan a 1980
La historia comienza en 1980, cuando la madre de Joaquim y Francisco Lince adquiere una participación en una empresa del sector del aceite de oliva. A partir de entonces, los dos hermanos comienzan a familiarizarse, de forma progresiva, con las diferentes etapas de la producción y la comercialización.
En 1989, la familia invirtió en otra empresa relacionada con el aceite de oliva, Castelo de Moura. Joaquim y Francisco trabajaron allí durante algún tiempo, adquiriendo una experiencia práctica que acabaría desempeñando un papel decisivo en la creación de su propio proyecto.

Los orígenes
1995: el nacimiento de Manos Lince
Fue en 1995 cuando los dos hermanos iniciaron verdaderamente su aventura. En aquel momento, el aceite de oliva que producían no tenía nombre comercial ni etiqueta. Ni siquiera estaba destinado a la venta: se regalaba y se compartía entre familiares, amigos y conocidos.
Las personas que lo probaban comenzaron, de forma natural, a referirse a él como «el aceite de oliva de Manos Lince». Esta denominación espontánea se fue convirtiendo en una auténtica identidad.
Por sugerencia de un amigo del ámbito del marketing, los hermanos decidieron conservar el nombre por el que ya se conocía el producto y convertirlo en la marca Manos Lince.
La marca nació, por tanto, no de un concepto creado artificialmente, sino del reconocimiento natural del producto y de las personas que estaban detrás de su producción. Manos Lince se registró oficialmente en 2008.
Identidad
Una identidad conservada a lo largo del tiempo
Con el paso de los años, las trayectorias profesionales de los dos hermanos tomaron rumbos diferentes. Uno de ellos se dedicó al sector vitivinícola, mientras que Francisco Lince continuó desarrollando la labor relacionada con el aceite de oliva.
No obstante, se conservó el nombre «Manos Lince». Mantenerlo significaba preservar el vínculo con los orígenes familiares del proyecto y con todas aquellas personas que ya conocían el producto como «el aceite de oliva de Manos Lince».
Esta fidelidad a la historia de la marca también se refleja en su forma de trabajar. Manos Lince mantiene una producción de escala controlada, lo que le permite dedicar una atención especial a la selección de las aceitunas y a las diferentes etapas de su transformación.

Nuestra calidad
De la aceituna a la botella: una búsqueda constante de la calidad
La filosofía de Manos Lince comienza con la selección de la materia prima. Las aceitunas se seleccionan y clasifican según su calidad y variedad.
Entre las variedades utilizadas tradicionalmente se encuentran la Cobrançosa, la Galega y la Cordovil, tres variedades portuguesas reconocidas por sus características aromáticas y por la calidad de los aceites de oliva que permiten producir.
El aceite de oliva virgen extra se extrae en frío y se obtiene exclusivamente mediante procesos mecánicos. Este método permite preservar las propiedades naturales de las aceitunas y respetar la identidad del producto.
A lo largo de los años, Francisco Lince ha supervisado de cerca todo el proceso, desde la selección y la compra de las aceitunas hasta la preparación, el envasado y el embotellado del producto final.
La búsqueda de la calidad no implica, sin embargo, buscar excesos. El sello distintivo de Manos Lince se basa en el equilibrio: un sabor afrutado presente, un amargor moderado y una ligera sensación picante, sin que ninguno de estos elementos prevalezca sobre los demás.
El objetivo es producir un aceite de oliva reconocido por su calidad, pero que también resulte agradable y versátil para disfrutarlo a diario en la mesa.
Reconocimiento
Una calidad reconocida más allá de las fronteras
El trabajo desarrollado por Manos Lince ha ido ganándose un reconocimiento internacional.

Concurso Internacional de Aceite de Oliva de Londres
En 2018 y 2019, su aceite de oliva virgen extra recibió dos medallas de bronce en el Concurso Internacional de Aceite de Oliva de Londres, en la categoría dedicada a la calidad.
Medalla de plata en el BGOOA
En 2020, obtuvo una medalla de plata en los BGOOA (Berlin Olive Oil Awards) y una medalla de oro en el Concurso de Aceite de Oliva de Dubái.
Medalla de plata en el Concurso Internacional de Aceite de Oliva de Canadá
Estos galardones son el resultado de un trabajo forjado a lo largo del tiempo. Reconocen la rigurosa selección de las aceitunas, el esmero dedicado a cada etapa de la elaboración y el compromiso continuo con la mejora de la calidad.
Al mismo tiempo, contribuyen a dar a conocer más allá de las fronteras el saber hacer de Alcácer do Sal y la tradición olivarera del Alentejo.
El terruño
Un aceite de oliva, un territorio, una historia
Aún hoy, Manos Lince mantiene un fuerte vínculo con Alcácer do Sal, territorio en el que la marca nació y desarrolló su identidad.
Su historia demuestra cómo un producto familiar, que en un principio se compartía sin etiqueta y sin intención comercial, puede transformarse en una marca reconocida tanto en Portugal como en el extranjero.
A pesar del paso de los años, de la evolución de la actividad y de los galardones recibidos, la identidad de Manos Lince sigue basándose en los mismos valores: cercanía al producto, respeto por la materia prima, atención al detalle y voluntad de producir un aceite de oliva equilibrado, auténtico y de alta calidad.
Manos LinceManos Lince es una historia familiar que comenzó en 1995 y que sigue escribiéndose en cada botella.





