Para comenzar una comida
Una de las formas más puras de degustar el aceite de oliva es con pan. El pan del Alentejo, el pan de mezcla o el pan tostado adquieren otra dimensión cuando se acompañan de un buen aceite de oliva virgen extra.
Basta con un plato pequeño, un chorrito de aceite de oliva y, si lo desea, una pizca de flor de sal. Es un entrante sencillo, pero lleno de sabor.
En ensaladas frescas
En las ensaladas, el aceite de oliva debe realzar los ingredientes sin enmascararlos. Combina especialmente bien con tomate maduro, lechuga, rúcula, cebolla, pepino, queso fresco y hierbas aromáticas.
Para un aderezo sencillo, mezcle aceite de oliva virgen extra, vinagre o limón, sal y pimienta. El resultado es fresco, equilibrado y natural.
Con verduras cocidas o asadas
Las verduras más sencillas pueden convertirse en un plato más completo con un chorrito de aceite de oliva al final. Las patatas, las zanahorias, las coles, los brócoli, la calabaza, el calabacín o los pimientos adquieren un sabor más intenso y aromático.
En las verduras asadas, el aceite de oliva ayuda a aportar textura, brillo y sabor. A la hora de servir, un pequeño chorrito adicional realza aún más el plato.
Para el pescado y el bacalao
El pescado a la parrilla, el bacalao al horno, el pulpo, las sardinas y la dorada combinan de forma natural con el aceite de oliva. Se puede utilizar antes de la cocción, durante la preparación o solo al final.
En platos como el bacalao «à lagareiro» o el pulpo «a la Lagareiro», el aceite de oliva es más que un ingrediente: es una parte esencial de la receta.
En sopas y cremas
Un chorrito de aceite de oliva antes de servir una sopa o una crema aporta aroma y suavidad. Queda muy bien en la sopa de verduras, la crema de calabaza, el caldo verde, la sopa de tomate o la açorda.
Es un gesto sencillo, pero capaz de mejorar la presentación y el sabor.
En sopas y cremas
Un chorrito de aceite de oliva antes de servir una sopa o una crema aporta aroma y suavidad. Queda muy bien en la sopa de verduras, la crema de calabaza, el caldo verde, la sopa de tomate o la açorda.
Es un gesto sencillo, pero capaz de mejorar la presentación y el sabor.
Conclusión
Utilizar aceite de oliva virgen extra en el día a día no requiere recetas complicadas. Basta con saber cuándo añadirlo y dejar que sea él quien redondee el plato.
En la mesa, el aceite de oliva Manos Lince acompaña lo esencial: buenos ingredientes, comidas sencillas y momentos compartidos.




